domingo, 11 de diciembre de 2016

La noticia impactante: “Zafón contra Reverte: estalla la guerra de los 'best sellers'



Desgrano poco a poco su lectura y entiendo que la guerra no va de un escritor contra el otro, por algo que hagan o digan el uno del otro.
Es la guerra de las editoriales por comerse el pastel de los libros este invierno. Dos editoriales que copan el mercado literario por completo, dejando un mínimo resquicio, migajas, en su caso, al resto de editoriales independientes.
Hacía años que no se veía esta agresividad en la literatura por vender, por copar las mejores ventanas, los mejores escaparates, las mejores cabeceras de góndolas de las librerías. Planeta contra Penguin Random House Grupo Editorial, sería el mejor titular, por lo menos para los más entendidos, pero claro, son más conocidos Perez Reverte o Zafón que el grupo Random, para los sencillos lectores que solo buscan un buen libro para leer o para regalar.
¿Y qué les queda a los pequeños, a los medianos editores? Nada, de nada. La buena voluntad de conseguir un mísero estante donde colocar sus tres novelas. O la posibilidad que el amigo del periódico de una noticia sobre la presentación de alguno de sus libros.
Y creemos que, porque se lancen al mercado 400.000 libros del ganador del premio planeta de estos años, o los tantos del escritor líder de la otra editorial, los pequeños se tendrán que conformar con intentar vender algún ciento de los suyos.
O estás con los grandes o recoges a los amigos para que te compren tu libro.
La pérdida, en los últimos 10 años en las editoriales, es de más del 40% y quieren recoger los beneficios en este invierno. La crisis se ha acabado en todos los sentidos. La cultura es la última que se recupera y la primera que paga las crisis.
Si Ruiz-Zafón, Perez-Reverte, Dolores Redondo, Maria Dueñas e Ildefonso Falcones, están en la línea de salida con más, mucho más, de un millón de libros en estas fechas, la cultura se está sanado a marchas forzadas.
Y si la cultura vuelve a estar viva, todos tienen esperanzas, ayudémosles.
Y como dice mi gran amiga: “compra libros, para leer, para regalar, de tus autores, de los suyos, de los grandes, de los pequeños”.
Asensio Piqueras


jueves, 17 de noviembre de 2016

Acoso



¿Por qué desde una oscura habitación, con solo la luz de una bombilla de flexo, sobre la pantalla de un ordenador, alguien es capaz de destruir o por lo menos esa es su intención, la vida de otra persona?

¿Qué lleva a imponer la voluntad de una vida sobre la de otra? ¿Cómo alguien puede y quiere controlar y destrozar sistemáticamente la vida de la expareja? 

Estás acostumbrado a vivir acosos físicos hasta extremos vitales. A vivir acosos morales hasta destruir a la persona. Y ahora, unos nuevos métodos de acoso a distancia. Acosos informáticos que minan a diario la intimidad más importante. 

La cobardía más absoluta encubriéndose en el anonimato de los bits del ordenador. Sin dar la cara, pero metiendo sus narices en la más absoluta inviolabilidad de la persona, su intimidad. Algo tan difícil de demostrar, tan ilógico para la persona acosada, tan agobiante por no entender nada, tan indignante que ni te puedes explicar en una denuncia, tan difícil de creer que ni te creen. 

No sabes dónde ir, a quien confiar tu angustia, llegas a dudar de tus amigos más fieles. Dudas de ti misma. Diariamente descubres nuevas violaciones en tu vida. Y la angustia no sale de tu corazón. La ansiedad es tu modo de vida. Desesperas y te hundes. Nunca sabes cómo terminará el día. Ves la muerte. Y ahí revientas. En el grito de vida que exhalas.


Muchas veces la suerte te salva. Encuentras la luz de la salvación. Un amigo, una amiga, hasta un casi desconocido te sirve de bastón y encamina tus pasos hasta hacerte fuerte y enfrentar tus miedos. Y ahora esos mundos negros y ciegos se vuelven blancos y luminosos. Y el canalla encuentra su merecido donde la ley pone de verdad su verdadero orden en tu vida, mujer. 



lunes, 14 de noviembre de 2016

Se llamaba Lara


lunes, 14 de noviembre de 2016

Hace trece años llegó a sus vidas, casi sin darse cuenta, poco a poco fue creciendo en cariño, que no en tamaño. Menos de un dedo en toda su vida creció.
Y fue tanta el apego que creó en sus vidas, que se hizo como una personita más. Una hija que no tuvo, una hermana que siempre quiso, una compañera de lujo.
Día a día, momento a momento, le enseñó cómo cuidar de otros, la ternura, el cariño hacia los demás. Una compañera de viaje.
¿Quién no puede comprender que el cariño no es exclusivo de las personas?
Se ha muerto un animal, sí. Pero era su perra, su amiga, su compañera, su vida. Y tiene todo el derecho a sentir dolor, pena, tristeza, rabia, impotencia, desolación, enojada y hasta culpable.
Todo es normal en esos momentos. Y todos debemos entender esos momentos importantes en sus vidas. Se le quiere y mucho, tanto como a una persona, tanto como a un ser humano. Y más te quiere el a ti, que, sin mucha recompensa, te lo da todo, su cariño, su fidelidad, sus alegrías, su compromiso total. Seguramente solo la quiso a ella, a su dueña, quizá no hubo nadie más en su vida.
Nadie tiene el derecho a decir que solo es un animal. Es un animal, es su animal, es su perra. Y la siente como algo suyo, intimo. Tiene todo el derecho a sentir su perdida, su pena. Y a estar a su lado siempre, hasta en su muerte.
El respeto a las personas, empieza por el respeto a ti mismo. Cuando falta ese respeto dejas de entender que los demás son diferentes.
Y como dice mi buena amiga: Muchos no pueden entender el dolor ajeno, pero si respetarlo”.
Lara falleció la semana pasada cuando sus dueñas, Angeles y Luisa, estaban en un congreso médico a mucha distancia de ella.
Asensio Piqueras

sábado, 5 de noviembre de 2016

En la mesa y en el juego se conoce al caballero


Sábado, 5 de noviembre de 2016

Del refrán “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”. Se descubre la verdad del amigo, del conocido y hasta del enemigo.

La cultura popular nos advierte, insistentemente, de cómo entender a los demás por sus comportamientos. No es tan difícil observar a las personas para descubrir sus debilidades o fortalezas de carácter y personalidad. Y más todavía de su educación y catadura moral.

En el juego nunca un caballero hará trampas, así como en la mesa se comportará en las formas de cortesía y educación que merece esa liturgia de la comida.

A lo que voy que me pierdo.

Voy a poner un ejemplo para entender la filosofía de la vida. Y para que nadie se pueda sentir representado, el protagonista seré yo.

Me invitan a una comida donde no conozco a muchos de los comensales, pero, además, hay personas que ya son conocidas, y con las que, por su catadura, del famoso refrán, no me merece la pena que me siente a esa mesa.

Son personas que te sacan de quicio, te enervan te chupan tu energía, son maleducadas.
Las complejidades de juntar en una mesa a personas que no se conocen ya de por si es un riesgo, pero aceptable siempre. Vas a descubrir cosas nuevas, seguro. Y descubrirás a un amigo, a un conocido o a un posible enemigo. Con lo cual, nunca más estarás cerca de él.
Por el contrario, si estás invitado a esa mesa y ya conoces el percal del que está hecho algunos de los comensales, no me merece la pena perder el tiempo en alimentar mí, ya de por sí, precaria estabilidad emocional.

Mis experiencias de vida las corro yo y a mi gusto; decido qué camino y qué encrucijada tomar. La experiencia acumulada me da la libertad de equivocarme, sí, pero cada vez menos y cada vez con menos consecuencias.

Así que, después de todo lo escrito, a mi edad y con los palos de las velas bien derechos, yo decido dónde, cuándo y con quién me siento a jugar una partida de póker.

Y como dice mi querida amiga: “Puede tener una lectura política importante"

Asensio Piqueras
https://www.facebook.com/asensio.piqueras

jueves, 20 de octubre de 2016

PUEDE O NO

Jueves, 20 de octubre de 2016

Hay una palabra en la RAE que nos da miedo de verdad, pánico diría yo. Es una palabra que, al oírla, ya que muchos, muchísimos de nosotros, somos incapaces de pronunciarla, la asociamos a desastre total, muerte.
Intentamos decirla, hacemos campañas de todo tipo para concienciarnos, redes sociales, boca a boca, con la familia, con los amigos. Pero nada. Fotos en blanco y negro, Lazos rosas. Turbantes rosas, mariposas por doquier, pero nada.
La conversación en la consulta de un médico:
-Mire usted, le hemos encontrado un tumor, una enfermedad, que va a ser dolorosa y de larga duración.
- Doctor, ¿me está diciendo que tengo Cáncer?
Ésta simple conversación nos hace ver las distintas formas de comunicar esta enfermedad. Y digo distintas porque si cambiamos los papeles veremos como el Doctor puede trasmitir este diagnóstico de otra forma, totalmente sencilla, directa, amable. La forma y el modo donde se dé la noticia es tan importante como la propia enfermedad.
En la consulta, en el ambiente adecuado, sin que nada ni nadie moleste el momento, mirando a la cara, a los ojos, con serenidad y firmeza. Manejando muy adecuadamente las emociones que va a producir esa frase definitiva.
El paciente puede o no ser receptivo, puede o no, querer saberla, puedo o no, oír la “maldita” palabra Cáncer.
No solo el doctor debe ser doctor en su especialidad, el mejor, que, seguro que lo será, debe ser el mejor en saber trasmitir este diagnóstico. No todos estamos preparados, en la vida, para soportar las vicisitudes que no llegan. No todo queremos escuchar lo que nunca sabremos pronunciar.
El Cáncer es una palabra maldita, está claro, pero es solo el nombre de una enfermedad que se cura, que tiene solución. Pero al igual que el dolor hay quien es capaz de soportarlo mejor, y otros nunca, hay que saber entender las dos opciones.
Hemos contribuido, y me meto yo, a aquella famosa campaña de “No lo llames una larga y penosa enfermedad, llámalo cáncer” para darle carácter de normalidad. Personajes muy famosos, de todos los ámbitos contribuyeron a ello.
Hay muchos, muchísimos pacientes que quieren saber de qué se trata, pero otros, quizá los menos, que no quieren saber nada de nada. Qué los curen y nada más.
Escuché una frase muy clara para este caso: “una rosa es una rosa, de colores, pero una rosa, por muchas espinas que tenga”.
El médico va a hacer su labor de curar, pero la verdadera curación, como dice mi buena amiga: “Está en la cabeza del enfermo y el entorno que tenga. El paciente de Cáncer debe ser consciente de lo que tiene, aunque no quiera saber más, debe contribuir a su curación”.
"El Cáncer de mama, que hoy es su día, se cura en el 85% de los casos, y en el 99% si es coge a tiempo, (Prevención)".

domingo, 16 de octubre de 2016

BURKA NO

Domingo, 16 de octubre de 2016

Imaginamos una conversación de Santa Teresa de Jesús con Diego Velázquez. Uno frente al otro. Vamos a describirlos. Ella, toda rodeada de ese halo de santidad y seguridad. Su hábito impoluto, blanco pureza, capa teresiana, velo ajustadísimo, solo el entrecejo, nariz y boca, barbilla oculta, no hay frente que medir. Él con su hombría por lo alto. Su gola almidonada de un palmo de alta, calzas ajustadísimas que remarcan su humanidad. Capa sin el recorte del embozo, Esquilache tardó en nacer un siglo todavía. Sé que las fechas son imposibles, pero ustedes se avendrán conmigo que la imagen está relatada.

¿Cuál sería nuestra sensación en la actualidad? Respecto a la tradición, burla, indiferencia, fuera de lugar. ¿Opinaríamos que no hay derecho a qué una monja vaya vestida así? ¿Qué sería un machismo total? Y de él. ¿Su forma provocadora enardecería a las más recalcitrantes feministas?

Recordemos a Esquilache cien años después. No se podía ir embozado, no se veía la faz de la gente y podían ser causa de peligros insospechados. Recortó las capas y barrió el embozo. Ahora se veían los ojos.

El Burka, el Niqab, hijab, el velo, el pañuelo. Todo es una costumbre por una constante práctica. La túnica árabe, el pañuelo judío (El Talit), palestino (La kufiyya), el turbante bengalí (pagṛī o sāfā ). La babucha, o la falda escocesa.

¿Dónde hemos llegado? A prohibir lo que a nosotros no nos gusta. O a no estar de acuerdo con otras costumbres o a usanzas. Las imposiciones internas de hábitos, son las que hay que reformar, cambiar, actualizar.

Y me explico dando mi opinión. Yo no consiento ver a una mujer tapada por completo su cara, no solo por lo que representa de humillación y sometimiento de la mujer al hombre y a una religión que la convierte en un cero a la izquierda, sino también porque, en aras a la seguridad, no se puede permitir que una persona vaya tan tapada que no pueda ser identificada, en consecuencia, no se debería permitir su uso en lugares públicos.

Cada uno debe vestir y adornarse como le dé la gana. Si yo reivindico mi derecho a llevar una minifalda o un sombrero, ellas pueden hacerlo a llevar su velo sin ser señaladas por el dedo de los otros. Igual con la polémica del burkini de este verano, si yo defiendo que en la playa cada uno puede ir como quiera, desnudo o embutido en un traje de neopreno, ¿por qué hay que obligarlas a quitarse el burkini? Lo que quiero para mí también lo quiero para los que vienen de fuera.

Y como me dice mi buena amiga: “Además de todo esto, que no se nos olvide que en España rige el principio de libertad religiosa...”

Pero nunca voy a sentir aversión por tener a mi lado a un escoces con falda o a una musulmana con su hijab, si, ambos, son conscientes de que van a gusto con ellos mismos.
No puedo prohibir nada, no debo prohibir nada. Prohibido prohibir. Pero no estoy por la labor de ver una mujer a la que no le veo los ojos. Por ahí no paso. No es digno de nada. Y quien lo imponga menos.

Al igual que hay tradiciones en culturas en las que todo el mundo, menos ellos, claro, estamos en contra (2003): ablación de órganos sexuales, corte de pechos, pues en el mismo nivel pongo al burka.

En mi país entran todos, y todos debemos acostumbrarnos a lo que tenemos. Pero no me vale la imposición por la imposición. O todos o ninguno. Yo no voy a ir a una Mezquita y no respetar sus costumbres. Al igual que en España se respetan las de aquí.


domingo, 9 de octubre de 2016

NUNCA ES NUNCA


Domingo, 9 de octubre de 2016

La indignación por las noticias continuadas y ampliadas, sobre la violación de una chica en las fiestas de San Fermín, es cada vez mayor. Los detalles que se van descubriendo a cuenta gotas son cada vez más escabrosos.

El último descubierto por el juez que lleva el caso, es de otro suceso acaecido anteriormente al mes de julio en Córdoba.

Una chica, drogada, forzada, sola y sin consentimiento, fue usada, ultrajada, violada, maltratada, pegada, abandonada y no sé cuántos más participios podría poner, por cuatro de aquellos “machotes” de San Fermín.

Están en la cárcel, solo faltaba que estuvieran en su casa esperando el juicio, el juez sigue buscando más datos, pruebas de ese y otros delitos. Parece, que no solo el hecho de cometerlos era suficiente, había que hacerlos públicos para seguir demostrando su hombría, lo machos que eran, lo fuertes y mandones, los grandes héroes de la vida.

No sé qué pena debe imponer la ley en este caso. No sé qué consecuencias tendrán en sus vidas. La verdad es que me importa un bledo.

Lo único que me importa es que nunca más vuelva a ocurrir, y NUNCA ES NUNCA.

El machismo, es algo que debería erradicarse totalmente en la educación de base de la humanidad.

La sociedad tiene que cambiar mucho tanto por parte de los hombres como de las mujeres, porque hasta los que no somos machistas, tenemos algún deje. Y hasta las que son feministas consienten pequeñas cosas que no deberían.

Y, por otro lado, para mí, el machismo es un mal endémico de la sociedad. El feminismo no lo es. Es solo una contra reacción ideológica que por desgracia no tiene ninguna trascendencia social.

Cualquier tipo de presión, manipulación, imposición de un sexo sobre el otro es algo que no entiendo.

En el ordeno y mando como método no me vale ni en el ejército.

Y para terminar una frase lapidaria de mi buena amiga: “Para mí solo hay un tipo de consentimiento y es decir Sí. Si yo no digo SI, estoy diciendo no”.


sábado, 1 de octubre de 2016

NO SOY POLÍTICO NI FALTA QUE ME HACE


Sábado, 1 de octubre de 2016
No soy político ni falta que me hace serlo. No va con mi carácter y mi forma de ser. Eso no quiere decir que la política no me importe. Que sí, sí me importa y mucho. Pero entiendo la política como una profesión pasajera dentro del contexto de la vida laboral. Creo que los políticos deben ser profesionales de la política por vocación hacia el servicio a los demás. No a todos nos gusta ser yunques o ser martillos, y por eso no voy a trabajar en algo que no me gusta si no es por necesidad.

A la política no se viene por necesidad sino por vocación de servicio y con un carácter de alta profesionalidad. No para estar, medrar o simplemente aparentar.

Las decisiones que últimamente están tomado los políticos, solo están haciendo que los votantes, en general, no los seguros votantes de cada partido, estén más despistados, más desorientados, más hartos de la política que nunca. Están consiguiendo que nos hastiemos de su presencia. De la falta de orden lógico para los que están ahí.

Cada partido tiene un porcentaje fijo de votantes, que pase lo que pase, exista corrupción del más alto calado, llámese Gürtel, ERE, Filesa o Matesa, siempre votarán a sus partidos. Hay un porcentaje muy alto, más del 30 %, que va cambiando en función de unas promesas que unos y otros dicen que van a cumplir. Y así votan en cada una de las elecciones que ocurran.

Pero hay una parte más o menos importante que al final no vota, no quiere votar a ninguno de los partidos por el desmadre que están viendo en cada uno de los partidos. Los egoísmos por el puesto, por el inmenso poder que todo líder cree que tiene y que es capaz de creerse el rey del mambo, sin escuchar lo que realmente está diciendo el pueblo.

Nos llevan a otras elecciones, nos manipulan los asesores políticos, los tertulianos de todas las televisiones y radios, se les nota de que raíz proviene cada uno y nos quieren convencer de algo que todos sabemos que es un engaño.

La inquina extrema entre algunos candidatos hace que sea imposible un dialogo lógico que todo el mundo quiere. Y nos llevan, sin remedio a una nueva crisis económica y social como la ya vivida.

El esfuerzo de todo se lo cargan unos pocos, demasiado para tampoco.

No soy político ni falta que me hace serlo.


lunes, 19 de septiembre de 2016

Me rebelo ante tanta necedad

Lunes, 19 de septiembre de 2016 

Ayer en las noticias de todos los informativos de televisión dieron el suceso del soldado ruso ajusticiado por Daesh.
Hasta ahí la noticia escrita. La noticia completa es el video donde el asesino obliga al ajusticiado que declare una serie de argumentos a favor de Daesh, que deponga las armas el resto del mundo y que libere a los rehenes. El soldado valiente en extremo, dice todo lo contrario, apoyando a sus compañeros a seguir en el camino para que Daesh desaparezca, lo asesinan sin más. Sangrienta la historia. Pero aún hay mucho más, este video no lo quisieron colgar los terroristas en las redes completo. Solo utilizaron la parte del execrable crimen, omitiendo deliberadamente el resto de las conversaciones. Este video se ha encontrado ahora, en Alepo, tras las últimas acciones de guerra contra Daesh, en el móvil con el que se grabó toda la historia, y ahora sale a la luz con toda su crudeza.
Por eso los avispados informadores de las televisiones pongan una cara de circunstancias, nos digan que las imágenes serán muy violentas, nos avisan de su horror para que nos preparemos a ver o no verlas, y nosotros tomamos la correcta decisión de ver la noticia agolpándonos en la pantalla para no perdernos la sangre que nos va a golpear la nariz. No nos pixelan nuestras caras para que no lo podamos ver, no usamos la caja de pañuelos de papel para enjugar nuestras lágrimas, no mandamos a los niños a su habitación para que no vean la crueldad humana, no avisamos a las débiles personas para que no sufran innecesariamente.
Mojigatos es lo que somos, por no decir un taco mayor, que en la corrección de la palabra escrita no se debe. Nos vemos con ojos de ansiedad cualquier noticia de sufrimiento, un niño inmigrante muerto en una playa desierta del sur de España con su imagen pixelada, o los desastres de un terremoto donde nada queda con vida.

Y ahora, calmada nuestra necesidad de información social Gore, ya podemos ver las más crueles películas.
A lo que voy, que me pierdo en cuestiones importantes, pero no esenciales. La noticia debe ser noticia, no abundar en el retorcimiento continuo del morbo innecesario. Hoy en día, y lo podéis comprobar fácilmente contando las noticias positivas y negativas diarias, nos llenan de informaciones, creo que intrascendentes con imágenes innecesarias. Perdón, sí sirven para una cosa, para crear una cultura deshumanizada, baja en el perfil de calidad y libertad. No necesitamos extremar las cosas para darnos cuenta de una realidad. ¿Es necesaria la noticia para crear más audiencia? ¿Es necesario abusar del mal gusto para crear conciencia de unos hechos asépticos? La noticia es la noticia, sin adornos, sin adjetivos y sin interpretaciones innecesarias de personas con una moral, con su moral. Estamos perdiendo el punto objetivo dándonos carnaza para conseguir más números de periódicos, de espectadores, de telespectadores.
Me rebelo ante tanta necedad.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Mi vida en tus manos


Viernes, 9 de septiembre de 2016

El otro día leía un excelente artículo de mi buen amigo Víctor sobre la entrada, en estas fechas, de los locos bajitos que diría el cantante, a las aulas. 
Hablaba sobre la necesidad de enseñar a leer a los chavales. Leedlo. Pero me quedó la sensación de que empieza un nuevo calvario para muchas chicas y chicos en esa tribu de escalas que son las aulas. Sé que son los más crueles del mundo, el ensañamiento es total en algunos casos. La desesperación diaria llega hasta la angustia y el desánimo. El miedo atenaza cada uno de los momentos de unión con sus compañeros. Eres bizco, manco, cojo, llena de pecas, tartamudeas, eres serio, tímida, apocada. Pides ayuda a tu hermano para que te acompañe a la puerta. ¿Y luego qué? No hay protección suficiente en cada uno de los centros y aulas. El acoso es brutal, feroz. Es físico, es psíquico, es carnal y emocional. Extremo hasta la vida.  
En algunos casos, y eso es lo peor, el final es la muerte.  
Hay denuncia, hay juicio, hay sentencia: cuatro meses de trabajos a la comunidad para reconducir la conducta. Son menores de edad. 
Y el resto a llorar agarradas, hacer las fotos de unión, las velas de “no te olvidamos”. 
La ley es la que es. Habría que cambiarla, desde luego.  
Siempre nos quedamos en las flores de los árboles, viendo lo bonitas y olorosas que son. Pero nunca nos paramos a pensar la cantidad de agua que ha necesitado el tronco hasta hacerse grande y hermoso.  
Al igual que deberíamos hacer nosotros, todos, regar con mimo y amor, para dar una educación responsable a nuestros hijos. Nosotros somos los encargados de su educación, no los responsables de su conocimiento. En nuestras manos está esa responsabilidad y a los colegios, y sus responsables, la del control de su aprendizaje en el conocimiento del espíritu y su vida. Sí, digo su vida; en las horas del día hay más de un cuarto, casi un tercio de las horas del día que están en sus manos. Responsabilidad en esos momentos.  
Las sentencias son firmes para los culpables. Pero son económicas para los irresponsables. Solo así, unos padres destrozados por el suicidio de su hija, el injusto dolor, y la comprensión momentánea de la sociedad pueden hacer que paguen económicamente, esos irresponsables que pasan desapercibidos en un centro sin escozores, ni remordimientos. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

MANDARLES UNA SEÑAL


Domingo, 4 de septiembre de 2016

La noticia: "Se ha detectado una señal del espacio a 95 años luz". Esta señal, según los científicos, proviene claramente de una civilización inteligente superior.  
Hasta aquí la noticia ya es de por sí impresionante.  

Vamos a hacerla comprensible para los mortales de Murcia. Si es de hace 95 años luz, quiere decir que cuando la enviaron no existían en la Tierra los que ahora la escuchan.

Imaginemos que nos quieren decir algo tan simple como un saludo: "hola", por ejemplo. Les contestamos. No, no podemos. No tenemos la tecnología suficiente. ¿Y ellos? Si pudiéramos contestarles, cuando llegara nuestra contestación: "¿Qué tal estáis?" ¿Estarían los mismos? Si no es así, no creo que los que la entendieran supieran de qué va la cosa. Habrá pasado el doble del tiempo cuando la oyeran. Estaremos más que calvos los unos y los otros.  

Vamos a lo positivo. Si es cierto que esta señal es inteligente, vamos que no la ha hecho el aire al cerrar una puerta, podemos intentar entender qué tecnología se ha empleado. Nos puede servir para entendernos mejor entre nosotros. Mandar señales a los partidos políticos para que no tarden tanto tiempo en ponerse de acuerdo. O mandarles una señal a los de las guerras para que dejen tranquilas las armas, no vaya a ser que la siguiente señal sea una que las desactive para siempre. O mandarle una señal a los profes para que nos enseñen una cultura de verdad, o a los padres para que no dejen la educación de sus hijos en manos ajenas. O mandarles una señal a los jueces para que no tarden tanto en dictar sentencias. O mandarles una señal a los buenos para que sigan siendo mejores. Porque a los malos es tontería, seguirán siendo malos por muchas señales que les enviemos. 

Los científicos, quizá y solo quizá, sean los únicos capaces de utilizar la ciencia en beneficio de la humanidad.